Segundo (Uno siempre es dialógico)

Salís temprano, con tiempo, pero igual de apurada que siempre. Sabés que no será el mejor día, pero.. [Lo tenés que hacer].

Salís sin hacer ruido. Si llora, te vas a demorar, no se va a volver a dormir, y seguramente te irás lagrimeando vos también. [Hagas lo que hagas, la culpa siempre persigue.. De a ratos, se la siente enquistada en la espalda].

Una hora más tarde, venís con un retraso en el transporte que se va haciendo importante. “Menos mal que salí con tiempo”, pensás. [Igual, no, nunca alcanza].

Taxi! Le explicás que vas a la esquina de tal y tal, pero.. Pero.. Se rompe la caja de cambios.. Más vale bajate y tomá otro. “Cuándo carajos se me dará una a favor?!”, te preguntás. No, nunca se da una a favor.. [Recién empieza el día, y sabés que es largo.. Dejate de resoplar y subite a otro auto ya.. Pero ya!].

Llegás justo, apurada, asustada, ansiosa.. Recién llegás pero ya te querés ir. Mientras respondés los correos, pensás en las guías, las agujas, la mortandad asquerosa de los hospitales, y la frialdad en el ambiente de cualquier sala de quimioterapia. Por más onda que le pongan, no deja de tener cierto aire de cinismo.

Y el teléfono.. Y el informe.. Y el mail.. [Y yo no estoy para estas cosas].

Pero dijiste que ibas. Y vas a ir. [Pero no querés.. O sí, pero no estás con todas las ganas de sentarte a sonreír entre tanto silencio].

Vas. Llueve. Y todo se demora. Y te está esperando. Le prometiste que ibas a acompañarla, pero te da un susto que parece atrasar todo, conspirando con el taxi, con la lluvia, con el tránsito y con todos los planetas desalineados que andan por los alrededores [Ya estás ahí, así que entra, y dejá de llorar].

Llegás justo, apurada, asustada, ansiosa.. Recién llegás pero ya te querés ir. Sonreís [Y menos mal que dejaste de llorar].

“No es nada.. Hacé de cuenta de que estamos en un bar y esta es una nueva forma de servir tragos”, jodés. “Esto, por ejemplo, podría ser un Casablanca. No sé qué tiene, pero es de ese color” [Y ese Casablanca es taaaaan asqueroso].

“The Beatles! Hace cuánto no escuchaba esta canción!” [Cuántos Beatles quedan? Dos?].

Dos horas después, salen. Todo parece estar bien. Tan bien, que hasta preparás algo de comer.

– Cómo está papá? Habló con la médica?

– Sí, habló. Está algo preocupado pero bien.. [No, mentira. Está asustado. No quiere hablar del tema. Y yo no sé dónde pararme en medio de esto].

– Pero y qué le dijo?

– Nada muy claro. Hay que consultar con un tercer profesional. Yo me inclino por un cateterismo.

Después de esto, el trabajo, los hijos, el miedo y lo que no se nombra, pero todos presentimos y negamos [Y ya dije que no. Pensar en la muerte, o sobrevolar su nombre no está en los planes. Aunque sea una opción. No de ella, no de él. No ahora, no después].

Te vas..

Llegás justo, lenta, cansada, triste, mentirosa.. Recién llegás y sólo querés detener el tiempo y quedarte ahí.

– Hola, mi amor.. Te estaba esperando.. Qué bonita estás!

– Hola..

– Qué te pasa? Qué cara triste!

– Nada.. Es un segundo [No se te ocurra abrazarme, o se me viene una catarata incontrolable de lágrimas].

– Dale, qué pasó? Estás bien?

– Sí.. [Bah, no]. Abrazame [Abrazame].

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