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… Cosas para hacer cuando llueve (en orden aleatorio):

– Quedarse en la cama durmiendo (y no molestes!).
– Terminar de leer esa novela tan sofisticada y melancolica (y sentirse tan identificada con la protagonista. Maldita identificacion!)..
– Quedarse en la cama haciendo fiaca, no cucharita.. Fiaca en tu pecho (y que no vaya a sonar el telefono!).
– Ver dibujitos con mi mini-amor (y gritar “uhh!” cuando Tom se golpea al perseguir a Jerry).
– Hacer buñuelos durante una hora (para darse un atracon las dos horas siguientes).
– Encontrar una foto tuya en el celu (y pensar por que te extraño)..
– Tomar mate toda la tarde, con los buñuelos preparados para la ocasion (porque ya se terminaron las tortas negras con crema que mama trajo de Entre Rios).
– Encontrar una buena peli en cable (y ver que recien recien empezo)..
– Razonar por que deje de verte (o deberia decir “racionalizar”?)
– Tirarme en el regazo de Fede y que me pellizque las mejillas (si, duele, pero su sonrisa paga todo)..

… Cosas que NO da que sucedan cuando llueve (en ningun orden):

– Darse cuenta de que esa bota negra, linda, que jamas te abandono y tan bien te queda, esta rota en algun lado (tenes el pie mojado.. Y las medias son blancas!).
– No poder quedarse en la cama (peor seria poder, y que no prenda la estufa, y se vaya la luz, y no haya tele, ni musica, ni.. ni.. ni..).
– Que se te pegue la cancion del Topo Giggio y tararees “go tas de llu viaal caerrr..” (Y queres autoflagelarte, a ver si la cortas!).
– Buscar desesperadamente el celular (del trabajo), llamarse, volver a casa, llegar y darse cuenta de que estaba en el fondo de la cartera (claro, que si no lo buscas, ese dia seguro te llama todo el mundo).
– Extrañarte (porque si, nomas).
– Salir a la calle como quien sale de la caverna aristotelica, temeroso de que le den un paraguazo en el ojo (Si! Les tengo miedo, a los paraguas y a las viejas locas que no pueden manejarlos!!).
– Terminar de leer esa novela tan sofisticada y melancolica (y darse cuenta de que hubiera cometido los mismos errores que el personaje. Bruta vos y bruta yo!!).
– Ver que no hay harina leudante (solo hay de la comun, pero no encuentro el Polvo Royal).
– No encontrar una farmacia que tenga horquillas (y este flequillo, que tiene vida propia!).
– Racionalizar por que deje de verte (y que mi otro yo solo atine a decir, una y otra vez, “Ufa! Pero..”).

La lista podria seguir, pero tengo que salir del tren (ergo, guardar el celu) porque, si señores, CON ESTA PUTA LLUVIA, IGUAL FUI A TRABAJAR!!!

Ponerse exquisito

Como pocas veces pasa -aunque debiera pasar seguido- estuve pendiente de cada argumento en la Camara Alta en torno la (hasta ahora) posible aprobacion del matrimonio gay.
Desde el comienzo estaba segura de que yo elegia el SI. Pero si cabe alguna duda, con solo ver ciertos discursos, uno se vuelve a favor enseguida (sino estandarte de cualquier causa LGBT).
En un Estado en principio laico -pero que adopta al Catolicismo Apostolico Romano como religion oficial-, lo primero que se escucha son clases de etica judeocristiana, si no lecciones de biologia para principiantes diseccionadores de sapos.
No hay gays religiosos? Hay algun religioso que no sea homofobico? En la Grecia antigua, el amor mas puro se daba entre dos hombres.. No hay ningun griego que le tape la boca a esta parva pelotuda que se opone?
De golpe, recuerdo que alguna vez fui catolica. Recuerdo que alguna vez discuti uno por uno los mandamientos con Roberto, mi catequista. Recuerdo que nunca me cerro el “porque si, es una cuestion de fe”.. En su momento, pense que me habia puesto exquisita con los argumentos.
Deje de pagar la cuota del club..
Deje de contarle mis secretos a un cura. Despues de todo, el no me contaba los suyos. Ademas, si Dios esta en todos lados, ya debe saber lo que hago..
Ya no iba a misa, pero tampoco podia comulgar, negando lo que creo, lo que pienso y lo que siento..
Hace seis meses bautice a mi hijo, con la sola intencion de dejar tranquila a mi familia. “Pupi, como no vas a bautizarlo.. Y si le pasara algo?”.. “Ok, es una ceremonia, y la podemos hacer con su cumpleaños”..
Vamos a la parroquia.. No, aca no quisieron darme la comunion porque mis viejos jamas se casaron..
Vamos a la catedral.. Pensar que ahi me confirmo un obispo que le deseo cancer a algunos periodistas (yo ya habia empezado la carrera y fumaba) y fue el quien murio de esa enfermedad.

– Hola, venia a anotar a mi hijo para bautizarlo..
– Si, tu nombre?
– Ursula Andrea Ures..
– Nombre del bebe?
– Federico Akio..
– Los padrinos estan bautizados?
– Si, claro..
– Libreta o certificado de matrimonio?
– Ehmm.. No hay. Soy madre soltera..
– Ehmm.. Bueno.. Pero el nene tiene los dos apellidos, por lo que veo..
– Si, pero sus papas no estan juntos..
– Que pena.. Siempre es necesaria la familia..
– Si, la tiene conmigo..
– Vos estas bautizada?
– Si. Pero, evidentemente, no soy muy practicante..
– No importa.. El papa?
– Menos.. Es judio..

Pienso que carajos hago ahi. Me siento Maria Magdalena. O peor.. A ella debian pagarle! Mas vale no pregunte por que quiero bautizarlo..

– No te hagas problema.. La Iglesia recibe a todos.. El parroco es nuevo y esta convencido de que hay que llamar a la comunidad a la fe.. Ademas, a esta altura de los tiempos, no vamos a ponernos exquisitos..

Sali de ahi pensando que no, que no pretendieran ponerse exquisitos. Hay cosas que no se explican. Tan solo se aceptan.

Urgente

Asi es como escribo esto. Sin acentos ni pensando estructura alguna de disimule la rudeza de las teclas..
Estoy sentada, esperando a que salga el tren. Como sale cuando quiere (y no cuando debe), y ando sin compañero de viaje, toca verle la cara a la gente, e inventarle un personaje.
Lo lamento, pero estoy cansada y el asiento frente al tipo hablando meloso por celular esta vacio. Ni ganas tengo de mirarlo a la cara. Igual, tampoco me registra. Prueba de ello es el no correr las piernas, asi puedo sentarme mejor.
“Pero si te lo digo jodiendo, es para que te pongas celosa, nena jeje.. Vos sabes que mi corazon es tuyo. Sabes que? Tengo ganas de que nos encontremos en estos dias y compramos eso y, de paso, conocernos un poco mas”..
Pero que onda? La conoce o no? Este anda noviando hace tres dias, seguro, y ya la ama.. Son esos amores que duran lo que uno en una canasta..
“No, mi negrita.. No puedo el fin de semana que viene. Tengo el bautismo de la nena.. Si, mi hermana es la madrina, y ahi no puedo. Voy con mi mujer..”
Eh?!?! De pelotudo enamoradizo pasa a forro casado y tramposo, y tan feo! Lo que sera la otra!.. Que lo repario..
“Es la mejor mujer que puedo encontrar. Es linda, hermosa y fiel. Nunca me faltaria”..
Ah, pero vos si a ella, joputa..
“Vos sabes que es una palabra muy dificil. Yo siempre voy a estar con ella, es mi mujer, pero te amo a vos. Este negrito es tuyo. Y en persona es igual a la foto que te mando..”
La foto? La habra sacado de internet? Realmente, si es feo, y tiene menos charla que un seminarista en voto de silencio.. Si no fuera que estoy tan molida, me cambio de asiento..
“Ya esta por salir el tren, me duermo un rato, eh? Yo te llamo cuando pueda.. Si, si, claro.. Pero si vos siempre estas linda”
Si, dormite, porque tu poesia me esta matando..
“Te llamo en cuanto pueda.. Si, te dije que si.. Chau, mi putona”
Eh?!?!?! Tu que?!?!
Sin pudor alguno, se recuesta contra la ventanilla y se dormita.
Yo me pongo a escribir. No se si bajarme, y antes cagarlo de un golpe, o decirle que es un pelotudo, y que su mujer se debe estar encamando con el carnicero en este preciso instante..

Eso que tanto dice

Los minutos duraron horas, y los días fueron, directamente, años.
El tiempo, aunque poco, pesaba casi una de tantas vidas en común.
Susurros. Secretos. Gritos. Silencio.
Fue su media voz la constante, hasta apagar las luces.
Prefirió callar. El ruido no podía sangrar así, y el silencio era eso, tan sólo eso, que tanto necesitaba decir

(y decirse).

Todos los pelos (de tontas)

 – ¿Hasta ahí está bien o más?

– No.. no. Hasta ahí, no quiero mucho más, y no tengo tanto tiempo.

Sí, tengo. Pero lo que me falta es paciencia.

Las peluquerías siempre fueron un ámbito de histeria estética, pero también de relax. De última, si tardás cuatro horas para retocar el negro, fortalecer el rojo, repetir el baño de crema y recortar las estopas que alguna vez fueron cabello, es porque vos querés. Nadie te obliga.

Lo que uno no quiere –y no está obligado a hacerlo- es tener que defender a golpes de mirada y seriedad el pelo como a uno le gusta. Si te digo “hasta acá”, es “hasta acá”. No sigas. Pero este “no sigas” no sólo es dedicado a los coiffeurs, los asistentes que te ofrecen café, el dueño que te avasalla con problemas tan duros como triviales, sino las compañeras que el destino de los sábados se empeña en adosarte en la desgastante tarea de recortarte un toquecito nomás las puntas.

– No, George. No banco más esto. Too much. Yo quiero ser libre, no quiero preocuparme. Ya no lo puedo manejar, y no quiero pasarme todas las mañanas con lo mismo.

¿Ehh? ¿George quién es? El amante, el novio, el marido, el terapeuta.. Porque el peluquero se llama Jorge (creo)..

¿Y qué no bancás? ¿Qué es too much? ¿Y qué me importa? Yo sólo vengo a cortarme un cachito el pelo. Había pensado en cambiar el look, pero no sé si ver la revista de estilos o seguir escuchando. Y, la verdad, no me animo a pedir unos bigudíes para taparme los oídos.

– Es demasiado, ¿entendés? Y mi estilo es un poco así, aunque quiero dejarlo..

No. No. No entiendo, y no quiero entender. ¿Largo o corto? ¿Qué querés? ¿Tenés que debatirlo a viva voz con todos los que estamos ahí? Sí, yo también soy mujer. Hago cambios de look cuando estoy mal, quiero salir a la calle con el lacio de Yuko Yamashita y el equipo de Sedal, pero no va.

– No. Yo soy para pelo corto. Soy eso, comodidad, libertad… En realidad, para mí es como un psico esto. Ok. El pelo corto te vuelve libre y rebelde como Sinead O´ Connor. O avasallante como Sigourney Weaver. Ah, no… Bueno, es como si yo me dejara el pelo largo y negro para ser Mónica Bellucci.

¿Faltará mucho? Uff, menos mal que no tengo tanto volumen. A ver si este flaco termina de una vez.

– Ya está. ¿Te secás?

– No, no. Gracias.. Hace calor. Lo llevo así.

Sonrío. Salgo de la peluquería. En realidad, no fueron más de veinte minutos los que estuve ahí. No tengo mucho tiempo, pero sí curiosidad: ¿cuál será la pena judicial por un tijeretazo en la lengua de cierta gente? Sólo la lengua. El cerebrito ya está recortado.